9 abr. 2012

Mentiras sobre la crisis y sobre la deuda

Se nos dijo que la deuda era buena y beneficiosa, que había dinero para prestar porque los inversores consideraban a nuestro país atractivo. La deuda nos traía crecimiento y ello nos permitía reducir los impuestos, todos salíamos ganando, España iba bien. Mentira. En realidad nada iba bien para la mayoría, sólo iba bien para una minoría. Para lograr aumentar la riqueza de la clase alta era necesario rebajar la regulación y permitir así la libre fuga de capitales. El problema es que esto tendría efectos visibles en la economía y podría ser impopular. La solución fue sencilla, bajamos los impuestos y permitimos el fraude a las rentas altas pero le facilitamos el crédito al populacho de renta media y baja para que crean que ellos también salen ganando. Con el gobierno del PP del José María Aznar vemos como el endeudamiento privado crece a una velocidad enloquecida, con los gobiernos del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero incluso se acelera el ritmo (gráfica inferior[1]):


Lo que no se nos dijo es que la deuda fue el truco para mantener el crecimiento mientras se permitía el fraude fiscal masivo, se generalizaba la fuga de capitales[2] y se permitía la libre deslocalización de la industria nacional. Si reducimos la capacidad económica del Estado y renunciamos a que sea el motor de la economía, la inversión no viene por arte de magia, la inversión sólo llega si se le garantiza alta rentabilidad. En este caso esa rentabilidad la lograron ofreciéndonos dinero en unas condiciones muy favorables para ellos. Lo que no se quitó a las rentas altas en forma de impuestos, es lo que han tenido que pagar los trabajadores endeudándose de por vida. Y ahora nos dicen que todos somos culpables por vivir por encima de nuestras posibilidades, resulta que aspirar a algo tan básico como un techo, una vivienda, es vivir por encima de nuestras posibilidades. Parece ser que las posibilidades que están a nuestra altura, como populacho que somos, es vivir en barracones, comer del abrevadero y ser dóciles sirvientes de nuestros amados benefactores.   

Se nos dijo que privatizar lo público nos proporcionaba fondos y eso nos permitía reducir los impuestos. Mentira. Reducir la capacidad económica del Estado es hacerlo más vulnerable a los movimientos especulativos y lo dejamos indefenso para enfrentarse a un contexto de crisis. La reducción de impuestos y las privatizaciones únicamente buscaban el beneficio de las rentas altas que son las que más impuestos pagan y las que no usan los servicios públicos. Al final lo que vamos a tener que pagar la mayoría de la población por unos servicios privatizados es superior a lo que hubiéramos tenido que pagar en forma de impuestos. Evidentemente esto último no se aplica a las rentas altas, cuyas preocupaciones económicas disminuyen al tiempo que sus riquezas se incrementan sin cesar. La ausencia de una fiscalidad que distribuya la riqueza, ha permitido a las rentas altas acumular capital en detrimento del resto de la sociedad, tal y como nos explica Alberto Garzón en su blog[3]. 


Se nos dijo que el “mercado” era capaz de mantener la demanda, por lo tanto el Estado no debía intervenir. Mentira. La demanda creada artificialmente gracias a la expansión del crédito no se puede mantener mucho tiempo, con el inevitable pinchazo los capitales huyen y la demanda se hunde. La otra forma de mantener la demanda sin endeudar a las familias es que el Estado retome las riendas de la economía, que vuelva a ser el motor de la inversión. Para ello tendría que usar el capital acumulado por las rentas altas buscándolo allí donde se encuentre (paraísos fiscales) o interceptándolo en cuanto se mueva (tasa a los flujos de capital). Las grandes fortunas están interesadas en silenciar esas soluciones porque son un perjuicio para sus propios bolsillos. Pregunta retórica: ¿Qué posición se defiende desde los medios de comunicación de masas, cuyos propietarios son las grandes fortunas?

Ahora se nos dice que es necesario que “rescatar” con dinero público a las entidades financieras privadas en quiebra, y se nos dice que es por el bien de las familias, para que puedan acceder al crédito. Doble mentira. Las entidades financieras privadas son corresponsales de lo que ha pasado, por lo tanto no habría  que rescatarlas sino que tendríamos que reformar el sistema y orientarlo hacia la banca pública, ya que la privada se ha mostrado incapaz de cumplir con su función. ¿O acaso la función del sistema financiero era llevarnos a la crisis para que algunos puedan hacer negocio? Segunda mentira: es un disparate fomentar el crédito en las actuales condiciones, tenemos que buscar otra forma de cubrir la demanda sin recurrir a este modelo de crecimiento ¿Por qué no aumentamos la presión fiscal a las rentas altas y promovemos inversiones públicas que suplan las carencias del mercado?

Ahora se nos dice que hay deuda porque hemos derrochado mucho en los años de prosperidad. Mentira. Si las familias se endeudaron es porque las obligasteis a hacerlo en el momento en el que dejasteis de construir vivienda pública, si los bancos se endeudaron es porque les dejasteis libertad para jugar con sus fondos en el casino especulativo, si hay deuda pública es porque habéis permitido la libre fuga de capitales para vivir sólo de las migajas del crecimiento y porque habéis convertido la deuda privada (de los inversores propietarios de los bancos) en deuda pública por medio de los rescates. En la gráfica inferior puede comprobarse cómo la deuda pública únicamente aumente al final, cuando se inicia la crisis[4]:




Ahora se nos dice que la deuda “nos obliga” que el “mercado” no nos deja otra opción que tomar unas medidas perjudiciales a corto plazo, pero que serán beneficiosas a largo plazo. Esto ya no hay por donde cogerlo. Algo va muy mal cuando nuestros políticos pueden decir semejante majadería y no se les cae la cara de vergüenza. Con el Estado desarmado para poder beneficiar a las rentas altas/inversores, nos dicen sin pestañear que el camino a la recuperación pasa por someternos aún más de lo que lo hemos hecho ya. Nos dicen que hay que favorecer la compra de deuda pública, es decir, que los ricos presten al Estado el dinero que no han pagado en forma de impuestos. Nos dicen que para salir de la crisis a la que nos ha llevado la avaricia desmedida de esos buitres, hemos de hacerles la pelota y tener fe en su generosidad altruista. Siendo buenos chicos quizás nos perdonen nuestra morosidad y nos lancen alguna limosna.

Sería cómico si no fuera trágico.
Francisco Ayén, miembro del Comité Científico de ATTAC-Alacant



[1]  Fuente, Santiago Niño Becerra Profesor de Estructura Económica de la Universidad Ramón Llull  Datos tomados a partir de la deuda pública y el PIB a precios constantes: Report for Selected Countries and Subjects (Los valores que corresponden a los años 2011 y 2012 son estimaciones del FMI). Deuda privada: Evolución de la deuda pública y privada de España - Infografías en LA OPINION DE A CORUÑA.
[2] Tal y cómo denuncia, entre otros, el colectivo de Técnicos del Ministerio de Hacienda: http://www.gestha.es/?seccion=actualidad&num=224
[3] ¿Se han hecho los ricos más ricos? Análisis de España entre 1980-2008 : http://www.agarzon.net/?p=1746

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